un sistema de Protección Familiar
El sistema anterior se veía como lo que era: una herramienta de hace diez años a la que se le fueron colgando pantallas. Lo que sigue no es una capa de pintura encima — es el lenguaje con el que se construyen todas las pantallas nuevas, y la razón por la que dos módulos hechos con meses de diferencia se siguen pareciendo.
El color se eligió con un medidor, no a ojo
Son siete tonos en orden fijo: el color se asigna por la clave de la entidad, nunca por su lugar en el ranking. Filtrar una región no repinta a las demás, así que el azul de Centro sigue siendo el azul de Centro en todas las pantallas.
- Azul institucionalSerie 1
- ÁmbarSerie 2
- Verde azuladoSerie 3
- ÍndigoSerie 4
- VerdeSerie 5
- CiruelaSerie 6
- CoralSerie 7
El orden no es estético: se eligió enumerando las permutaciones y quedándose con la que maximiza la separación del peor par vecino bajo daltonismo — protanopía y deuteranopía, severidad total. El peor par adyacente queda en ΔE 14.6, y la comprobación se corrió dos veces, una por cada modo.
«Otros» no es una serie
Es la cola agregada. Gris deliberado: no compite con ninguna categoría real y se lee como «lo demás» sin necesidad de leyenda.
«Sin asignar» tampoco
Es una falla de mapeo, no una categoría de negocio. Se ve distinto de las series y distinto de «Otros», para que nadie lo lea como una región más.
Para magnitudes —el mapa de cohortes— una sola familia de claro a oscuro. El orden se lee sin leyenda, que es exactamente lo que un arcoíris no permite.
El oscuro no es el claro invertido
Invertir una paleta produce tonos que existen pero no se distinguen. Cada casilla se volvió a elegir dentro de la banda de luminosidad del modo oscuro y se revalidó ahí, con el mismo medidor. Son dos paletas hermanas, no una y su negativo. Pruébalo con el botón de tema del encabezado: los siete tonos cambian, el orden no.
Una escala, y números que no bailan
Prima nueva del periodo
Venta nueva por vendedor
Prima de las pólizas vendidas en el periodo, sin renovaciones
$8,135,809
Toda cifra va en numerales tabulares: cada dígito ocupa lo mismo, así que una columna de importes se alinea sola y un número que cambia no empuja al de al lado. Es el detalle que separa una tabla de datos de un párrafo con números dentro.
Ninguna gráfica hace cuentas
Los componentes reciben participaciones, tasas, variaciones y hasta el sentido de cada variación —si subir es bueno o malo— ya resueltos por el servidor. Ninguno calcula nada. No es una preferencia de estilo: es lo que garantiza que si un número está mal haya un solo lugar donde buscarlo, en vez de siete pantallas que podrían estar cada una equivocada a su manera.